Ube Ubembe (Superficie de Swazitown, Swazilandia)
Sin duda lo más molesto de estar enterrado en un campo de fútbol es el agua del riego. Todo se embarra y es imposible oir nada.
Desde mi tumba podía escuchar las pisadas de los jugadores y con un poco de esfuerzo aprendí a reconocerlos. Orientandome por ellas y por sus gritos pude ir descifrando cada jugada de cada partido del Swazi en casa.
Ahora, ya en la superficie, basandome en lo que pude escuchar desde mi encierro (¿o deberia decir entierro?), puedo por fín escribir un breve crónica sobre la temporada del Swazi.
Lo más significativo de esta T6 para el Swazi ha sido su solvencia como Local, aunque plagada de empates, ha sido dificil sacar puntos de "La Pradera Real" (rebautizado esta temporada por los invasores como "Estadio del Monte").
Entre los jugadores mas destacables del Swazi puede adivinar a Ubembe (my fillo), con sus inconfundibles cañonazos seguidos del caracteristico "¡Ay, madre!" de los porteros; a Pienaar, con sus veloces carreras y rápidos giros; a Barzzagli, rebanando trozos de cesped (y probablemente trozos de delantero);a Julio Cesar, impulsandose para detener balones imposibles; pero sobre todo a Basturk, verdadero motor del cambio producido en el equipo. Todo control.
Otro de los factores del cambio fué la nueva táctica, y sobre todo, la exclusión del equipo de los Montenegrinos.
Al primero que deje de escuchar sobre el terreno de juego fue a Vucinic que, aunque sus movimientos lo presumian como peligroso, no fue determinante.
Pero lo mas significativo fué la desaparicion de las livianas, miserables y falsas pisadas de Mijatovic y Savicevic, dos jugadores acostubrados a otras ligas en la que los arbitros les hacen la cama para que ellos se tiren encima. Nunca había escuchado a ningun jugador rodar tanto como a ellos. Su desaparición del cesped de La Pradera vino seguido del mejor futbol del Swazi en la T6 y con toda seguridad de las acciones que llevaron a mi rescate.
A estas alturas querran saber como acabe enterrado en el centro del estadio... Por obra y gracia del Consejo Militar Permanente Montenegrino, acusado de Alta Traición y Mentiras Falsas.
Los invasores intentaron, y consiguieron, detener mis intentos de hacer publicas las pruebas de la inexistencia de una huella genética entre Negros y Negrinos, lo que los inhabilitaria como Directivos del Club.
El Juicio al que me sometieron fué un esperpento. En mi defensa vino "El Presi", por lo que estaba tranquilo (que carisma), lo que no conocía eran los antecedentes del Presidente en lo que a juicios se refiere.
En su exposición el Pollo leyo una lista de "atenuantes" redactada por el mismo entre las que incluyo, entre otras, el odio a la gomina (Mijatovic me fulminó con la mirada) , una columna mia en la que criticaba a los piscineros y un viaje de PLACER a Belgrado.
Finalmente concluyó, antes de que el jurado pudiese siquiera deliberar, que debía ser condenado a ostracismo y sepultado bajo el campo del Swazi. El Jurado euforico se puso en pie y le aplaudió... que carisma...
Tras el pitido final del último encuentro de liga la tierra se removio sobre mi cabeza y unos brazos me alzaron de mi tumba. Frente a mí, sonriendo, con una vara retorzida en una mano y un gallo sin cabeza en la otra se encontraba el Gran Chamán Milla. Escupí la tierra que aún tenia en la boca y le di las gracias. Al fondo ví alejarse al último de los helicopteros Montenegrinos.
5 comentarios:
Gran crónica. Muy bien escrito para ser un salvaje.
Sólo quiero indicarle que el Chamán Milla se encuentra ahora con nosotros, cobrando en arroz y feliz por poder disfrutar de su primer aparato de televisión.
Claro, es parte de las medidas aperturistas de O'Rei.
Por cierto, mejor no le des de comer nada despues de las 12. A pesar de todo te tenemos aprecio.
Moi boa. O concepto de mentiras falsas é conmovedor.
Bueno, pois vou publicar os planteis. Inclúe un pequeno pasatempo, por xentileza do comandante Guevara.
Espero que desta volta a Redacción coloque a solución no seu sitio, cando esta saia publicada.
Esta noticia non ten os comentarios que merece. Aquí vai outro.
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